Su rol en la sociedad es triple y estratégico. Expresan: “Combatimos el hambre, reducimos la contaminación ambiental al evitar el desperdicio y reconstruimos el tejido social generando valor compartido”.
El Banco de Alimentos de la Arquidiócesis de Cuenca fue fundado en el año 2017, es decir lleva ocho años “sirviendo incansablemente”. Es una institución eclesial “logística y eficiente con capacidad de rescatar alimentos aptos para el consumo de los más pobres”. Está ubicado en el sector de Monay, junto a la Casa de Convivencias “Santo Hermano Miguel” y cerca de la iglesia parroquial de Santa Teresa de Jesús.
Su misión es: “Rescatar, clasificar y distribuir alimentos y recursos esenciales para personas y familias en vulnerabilidad”. No solo entregan comida, sino también “promueven la solidaridad y el compromiso social para construir comunidades más justas, equitativas y fraternas”.
Su misión es: “Ser el referente regional en la lucha contra el hambre, la desnutrición y el desperdicio”. Aspiran a ser reconocidos por su “transparencia, eficiencia y capacidad de generar alianzas estratégicas que transformen vidas”.
Bajo el slogan: “Alimentando Esperanza, Construimos Futuro” han integrado la logística pastoral con métricas de impacto real, colaborando con fundaciones, parroquias, comedores comunitarios y familias. De esta forma se puede notar claramente su rol transformador.
Convencidos de su filosofía de servicio a los sectores más necesitados afirman: “No somos solo un centro de acopio: somos una institución inspirada en el Evangelio y guiada por un lema que es nuestro motor diario: ‘Tus obras, el mejor Evangelio que predicas’”.
En un mundo donde la paradoja del desperdicio de alimentos convive con la dura realidad del hambre, los Bancos de Alimentos emergen también como un imperativo moral y social.
Hay gente que se preocupa por los diferentes problemas de nuestra sociedad y preguntan: ¿Qué es realmente un Banco de Alimentos? La respuesta del Banco de Alimentos de la Iglesia de Cuenca, surge de inmediato: “Más allá de la caridad tradicional, somos una institución logística eficiente y solidaria. Funcionamos como una organización profesional, no improvisada, que rescata alimentos aptos para el consumo -excedentes de la cadena de suministro, supermercados y agroindustrias que no se vendieron- y los transformamos en nutrición para quienes más lo necesitan”.


































































